Verhoeven / Wiseman: dos formas de ver la realidad

A principios de la década de los ochentas, los escritores Dan O´Bannon y Ronald Shusett (las mentes detrás del éxito de “Alien” de Ridley Scott), compraron los derechos de una historia corta titulada “We Can Remember If for You Wholesale” del famoso autor de ciencia ficción Philip K. Dick, con el fin de llevarla a la pantalla. El nombre del proyecto se cambiaría a “Total Recall”, pero desafortunadamente, la falta de financiamiento dejaría el proyecto en el tan temido “development hell” (“infierno del desarrollo”) por casi 10 años, hasta que el actor austríaco Arnold Schwarzenegger lo rescatara del limbo pues tenía la firme intención de protagonizarlo.

El haber invertido en el proyecto dio a Schwarzenegger la facultad de escoger un director y trajo al holandés Paul Verhoeven, a quien admiraba por su anterior cinta “RoboCop”. De esta forma Verhoeven terminó por afianzar su presencia en Hollywood, presencia que mantendría fuerte durante la década de los noventa. Veintidós años después, Columbia Pictures decide revivir “Total Recall”, en una nueva versión de la historia de Dick con el norteamericano Len Wiseman en la silla del director. Wiseman, quien saltara a la fama con su serie de cintas “Underworld” (“Inframundo”), se ha vuelto uno de los más populares directores del género de acción, obteniendo buena respuesta del público en su corta carrera, aunque no así de la crítica.

Verhoeven y Wiseman, sin duda dos directores muy diferentes entre sí, enfrentando un proyecto que les llega en condiciones muy diferentes uno del otro; aunque los dos con el común denominador de que ambos tienen un estilo muy personal de abordar la fantasía de la ciencia ficción. Un estilo tan personal que es imposible el evitar notarlo en sus cintas. Ahora que se presentan dos visiones diferentes de ver la realidad de “Total Recall”, sería bueno analizar un poco estos estilos.

Paul Verhoeven: el holandés errante.

Paul Verhoeven nació en Amsterdam en 1938, pasando su infancia en la ciudad de La Haya en medio de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Esta cercanía con la guerra marcaría la visión de Verhoeven sobre la violencia y la milicia. Aunque desde chico es cinéfilo obsesivo, fan del género de acción, la carrera cinematográfica no tiene cabida en la vida del joven Verhoeven, y estudia en la Universidad matemáticas y física, llegando a hacer una maestría en estas áreas. Sin embargo, el cine seguía ahí, clavado en su alma, por lo que Verhoeven decide dejar para siempre las ciencias y volcarse de lleno a su pasión cinematográfica.

Tras un periodo en la Academia de Cine de los Países Bajos, Verhoeven realiza cortometrajes estudiantiles, y finalmente un documental sobre la marina de su país (para el cual se enlista en la marina). Tras este periodo en la marina, comienza a trabajar en la televisión, donde tiene su primer éxito comercial con la serie “Floris”, donde conocería a una figura importantísima en su carrera: el actor Rutger Hauer, con quien tendría sus primeros éxitos. Sin embargo, estos tardarían un poco en llegar, pues su primer cinta, “Wat zien ik” (“Negocios son negocios” de 1971) no tendría mucho éxito. Aunque cabe señalar que en esta primer cinta se aprecia uno de los temas recurrentes de verhoeven: el sexo.

El éxito llegaría en 1973, con “Turks fruit” (“Fruta Turca”), una historia de un apasionado romance con Rutger Hauer encabezando el elenco. La cinta tendría un éxito inusitado en su país, al grado de que es considerada como la mejor película holandesa del siglo XX. Su siguiente colaboración con Hauer, “Keetje Tippel” no correría con tanta suerte, pero “Soldaat van Oranje” (“Soldado de Naranja”) del 77 nuevamente le traería reconocimiento, incluyendo un Globo de Oro, con lo que Verhoeven se volvería un cineasta internacionalmente reconocido.

Así se pueden ir viendo los elementos comunes presentes en el cine de Verhoeven: el erotismo salvaje, la fuerza de la milicia, y la violencia de la que es capaz el ser humano. El drama “Spetters” (“Machos”) y la cinta de horror “Die vierde man” (“El cuarto hombre”) nuevamente darían parte de estos temas, y cerrarían la etapa holandesa de la carrera de Verhoeven, pues gracias a “Soldado de Naranja”, su nombre era ya requerido en Hollywood. En America, Verhoeven realizaría la cinta de drama medieval “Flesh+Blood”, donde contó una vez más con Hauer en su elenco. Sin embargo, su siguiente cinta significaría un cambio brutal en su manera de hacer cine: “RoboCop”.

La historia de un Detroit futurista donde la ultraviolencia está a la orden del día, fue lo que Paul Verhoeven presentó en “RoboCop”, en una cinta que a primera vista pareciera opuesta a lo que Verhoeven venía realizando, pero que en realidad no lo es tanto. De entrada, la ultraviolencia característica del cine de Verhoeven está presente, haciendo de “RoboCop” uno de los clásicos ochenteros más violentos en el cine Americano. Además, hay un latente drama de deshumanización que vive la figura del oficial Murphy en su identidad como RoboCop. Después de todo, RoboCop debe seguir órdenes que pueden ser cuestionables, a lo que Murphy,el alma dentro del policía de metal, se rebela.

Como se mencionó al principio, “RoboCop” impresionó tanto al actor Arnold Schwarzenegger que lo movió a contratar a Verhoeven para dirigir “Total Recall”. Ciertamente, “El Vengador del Futuro” (como se llamó en español) era un proyecto atractivo para los intereses de Verhoeven, y finalmente la cinta obtiene una personalidadbien definida, a pesar de estar realizada con una intención doblemente comercial: la de Schwarzenegger de posicionarse como protagonista y la de los escritores, de generar una cinta “a la Indiana Jones pero en el espacio” (esto de acuerdo al periodista Frank Rose quien cita esta meta como la razón de la renuncia del anterior director, David Cronenberg).

“Total Recall” no es sólo ultraviolento, también tiene una inherente carga sexual que Verhoeven implementa al jugar con la dualidad de sueño y realidad que vive el protagonista. Esta carga sexual tendría su punto máximo en la siguiente cinta de Verhoeven: “Basic Instinct” (“Bajos Instintos”), ese inolvidable thriller erótico que transformaría a Sharon Stone en un ícono de los años noventas. Sin embargo, su carrera ascendente sufre un descalabro con “Showgirls” de 1997, cinta erótica que no logra definirse entre un esfuerzo serio en el género o una parodia del mismo, y que termino siendo un desastre financiero.

Verhoeven volvería a la carga con “Starship Troopers”, fabulosa sátira de la milicia que empleando un tema de ciencia ficción ultraviolenta (sobre una guerra contra alienígenas) hace una mordaz critica al nacionalismo y a la guerra en sí. Tristemente, la cinta no tuvo un éxito comercial tan grande (aunque si produjo varias secuelas inferiores donde pareciera que no se entendió el tema de la de Verhoeven). Finalmente, Verhoeven concluiría su ciclo americano con “Hollow Man”, modernización de la historia de “El Hombre Invisible” donde de nuevo habría rasgos de ese tema de deshumanizacion tan presente en “RoboCop”, aunque con menor éxito.

“Hollow Man” ó “El Hombre sin Sombra” cerraría sin pena ni gloria la carrera de Verhoeven en Estados Unidos, pero eso no significaría que el holandés se detuviera, pues volviendo a su país de origen, realizaría “Zwartboteck” (“La Lista Negra”), drama de época sobre la segunda guerra mundial donde Verhoeven reviviría una época que lo marcó para siempre. Es así como el director holandés Paul Verhoeven volvió a su lugar de origen, y se puede apreciar que desde el principio tuvo claro sus temas e intereses, y aún las cintas hechas por encargo (como “Total Recall”) se impregnaron de su personalidad.

Len Wiseman. Del inframundo al futuro.

La carrera del norteamerican Len Wiseman no podría ser más diferente, pues Wiseman comenzó su vida en el mundo cinematográfico siendo estudiante del colegio De Anza en California, Estados Unidos. En De Anza, Wiseman realizaría cortometrajes y se comenzaría a involucrar con la industria californiana, obteniendo trabajo como diseñador de props y dibujante de storyboards gracias a su talento para el dibujo. Así, Wiseman iría subiendo peldaños en los departamentos de arte de producciones locales, hasta lograr hacerse de un nombre como utilero, que lo llevaría a trabajar en las cintas del alemán Roland Emmerich.

Para Emmerich, Wiseman haría props en “Independence Day” y “Godzilla”, así como también en “Men in Black” de Barry Sonnenfield. Su visión dinámica y talento para el diseño le ganarían trabajos de realizador en la industria comercial, donde haría comerciales y posteriormente videos musicales. Sin embargo, Wiseman quería regresar al cine, y esta vez como realizador. Pero para lograrlo, debía conseguir financiamiento, y este no llegaría de la nada, tendría que tener un gran concepto, y este fue “Underworld”.

Siendo un irredento fan del horror, Wiseman concivió un mundo donde los vampiros y los hombres lobos se han enfrentado por siglos en una batalla escondida a los ojos de los humanos, una batalla que se libra en un submundo, un inframundo. Realizando múltiples dibujos y diseños, así como elaborando la mitología de su universo, Wiseman logró convencer a un grupo de inversionistas de que a pesar de ser un debutante, sabía lo que quería. Así nació “Underworld” en el año 2003.

Cinta de acción trepidante en un estilizado mundo oscuro, “Underworld” (“Inframundo”) demostró las capacidades de Wiseman de crear una historia de acción dinámica, interesante y visualmente atractiva. Narrando la aventura que vive una vampiresa sexy entrenada para matar al enamorarse de un hombre lobo, Wiseman creó un mundo nuevo y dio al género un nuevo ícono: Kate Beckinsale vestida de cuero negro delineando su cuerpo y con poderosas armas de fuego en las manos. La cinta fue un éxito comercial, lo que afianzó la carrera de Wiseman como realizador.

Tres años después vendría la secuela, “Underworld: Evolution”, donde Wiseman demostró que su primer éxito no había sido un accidente. Nuevamente Beckinsale (ya esposa de Wiseman) se convertía en una despampanante máquina de matar en una trama que ahondaba más en la mitología creada por Wiseman para sus creaturas sobrenaturales. El estilo de Wiseman, ágil, dinámico y visualmente sobrecogedor  hizo escuela, y pronto múltiples cintas comenzaron a aparecer con muchas de las características visuales de “Underworld”: estilizado diseño, look sombrió pero chic, narrativa sencilla pero con buen ritmo, temática sobrenatural (como ejemplo de esto “Van Helsing”, la rusa “Nochnoy dozor” y “Daybreakers”).

Wiseman mismo se quiso alejar un poco de esto y obtuvo el trabajo de dirigir una secuela de su película favorita: “Die Hard”. La cuarta entrega tuvo por título “Live free or Die Hard” (“Duro de Matar 4.0), y aunque en muchos aspectos permanecía fiel al estilo original, Wiseman se enfrentó por primera vez a la censura del estudio que forzó un rating de PG-13 para tener un mayor público: el resultado fue una cinta de acción que perdía rudeza con el fin de ser más accesible al gran público. Y aunque a pesar de esto obtuvo buenos resultados comerciales, “Live Free or die Hard” permanece como uno de los episodios más débiles de la serie.

Y finalmente, “Total Recall”, la nueva adaptación de la obra de Philip K. Dick, la cual espera por demostrar que sigue vigente y que se puede mejorar el trabajo de Verhoeven. A partir de los trailers se puede observar que nuevamente Wiseman entregará excelentes secuencias de acción y un soberbio diseño de arte (que incluso luce como un homenaje visual a la de Verhoeven).

Sin embargo, la duda permanece, ¿será Wiseman capaz de entregar algo más que un bello diseño visual? Ciertamente las comparaciones nunca son buenas, y sobre todo en este caso, Wiseman no pareciera un rival para un autor de la talla de Verhoeven pero, no hay que olvidar que Wiseman domina el género de acción como pocos cineastas modernos, y que a pesar de tener una vena más comercial, se ha hecho de un estilo muy personal de hacer cine. Y eso no cualquiera.

A final de cuentas lo que es seguro es que ambas cintas ofrecerán una visión diferente de la obra de Dick, y seguramente podremos escoger entre cual es nuestra prefrida: la ultraviolencia de Verhoeven o la trepidante acción de Wiseman.

J Luis Rivera