I hate Love – Odio el amor: I Love good stories, Odio malos guiones.

IHL-H

Dirección: Humberto Hinojosa Ozcariz

Reparto: Christian Vazquez, Diane Rosser, Diego Cataño, Rodrigo Azuela, Miriana Moro

Contar una historia de amor en nuestros tiempos, es una –si no es que la más– tarea difícil, sea de manera cinematográfica, literata, e inclusive de manera oral. En el 2014 y desde hace siglos “todo está dicho”, bien lo pronunciaron los griegos.

Por lo que encontrar una historia original es casi épico; también el reto es saber cómo estructurar esa anécdota, de manera que pueda tener un giro que nos cautive, nos enganche y –en efecto– nos “enamore” en la pantalla. ‘I hate love – Odio el amor’ prometía ser una película de este estilo… pero en el fondo nos deja queriendo más.

Procuraré ser objetivo más nunca severo, si vemos el tráiler que desde meses circula en el cine, encontramos elementos que si están dentro de la cinta: un buen soundtrack, una fotografía trabajada, un elenco juvenil y la premisa de un amor imposible. Llenar un tráiler de 2.33 mins. Nunca es lo difícil, lo realmente complicado es llenar una película de hora y media de duración y pulir los detalles a lo largo de ese camino.

‘Robo’ es un adolescente que sufre de sordera a causa de un accidente. Eve es una chica que sufre de depresión en su universo personal. ‘Cobra’ uno de los mejores amigos de Robo, recibirá la visita de Eve, quien está por convertirse en su hermanastra. En el encuentro asisten Robo y ‘Caca’ -otro de los amigos en común- , y al estar cerca de Eve, Robo siente que de alguna manera ella le está ayudando a ‘poder escuchar’ de nuevo.

Hasta aquí todo va bien, el primer cuarto de la cinta, transcurre sin problemas, el detalle o problema está lejos de ser la historia, el meollo es el guión.

Diálogos forzados y antinaturales, secuencias sin justificar y trasfondos inconclusos, son algunos errores técnicos de los que padece esta cinta.

Me explico en algunos de estos fallos.

En cine, mientras más ahondemos en el contexto del ‘por qué’ con nuestros personajes colaterales, más tranquilo se sentirá el público en la linealidad de la historia, pero si dejamos cabos sueltos, sentiremos que al final, ‘Algo faltó’, sin saber exactamente qué, como cuando comemos algo que se ve delicioso, pero terminó sabiendo desabrido.

Si estamos en una situación de pánico, riesgo o peligro en la vida real, por más cimentado o arraigado que esté un apodo, mis amigos nunca me van a gritar en un momento de desesperación “H.(Ache) ¿Estás bien?”, El recurrir al nombre propio siempre es clave ante el infortunio, es algo que ni siquiera pensamos, sale primero antes que un apodo.

Sin querer perjudicar en otros méritos, la película tiene un exquisito soundtrack, algo digno de notar y que pocas cintas mexicanas logran tener. Como se comentó al inicio, la fotografía se nota trabajada a pesar de ser digital, tiene una tesitura de color arenosa sin llegar al sepia, bien logradas las tomas de atardecer –casi noche– en la playa sin ver un grano reventado.

El diseño sonoro es excelente, al ponernos en perspectiva de Robo y como es su manera de percibir el sonido. Seguramente miles de veces nos hemos preguntado cómo es que la gente que carece del escucha, siente esa supuesta sensación de oir, y en esta película se refleja de manera muy bien cuidada.

A pesar de no ser una ópera prima pareciera que lo es, ya que también hay detalles que pudieron haberse mejorado en el vestuario o diseño de arte, o detalles menores en la continuidad de –nuevamente el tropiezo– de un guión que faltó de unos cuantos tratamientos más.

Ya que el espectador al ser testigo directo de la acción se dará cuenta de todo detalle, y engañar o pretender ignorar que dejaremos pasar por alto, situaciones inverosímiles, es cuando el público pierde credibilidad en la historia.

Está este asunto que se pregona en la industria de “Apoyemos el cine nacional, el cine mexicano”, pero creo que apoyar por apoyar, es solo una artimaña barata para cumplir el capricho de algunos. Si es bueno apoyar y ver cine hecho en México, pero debemos evaluar que si ir a ver al cine, porque si vemos películas por deporte, o por ‘apoyar’, al final es como consentir al niño malcriado con un dulce e incentivar a que siga portándose mal. Necesitamos ‘consentir’ a quienes lo merecen o quienes si están creando buen cine, no a todos por igual.

 

Clasificación: Si te conquistó el tráiler –como a mí– cuando lo ves por primera vez, piénsatelo dos veces. A mi parecer, esta cinta puede esperar a estar a la renta o venta en sistemas digitales en línea, el tradicional club de video o como bien escribimos coloquialmente en este espacio “Esperar a que salga en canal 5”.

Saludos sordos.