El Gran Hotel Budapest

GHB-H

Ir al cine es como darse un regaderazo caliente. Batallas para entrar al chorro pero después de un rato te acostumbras y sientes el aguita templada, a pesar de que el lugar ya huela a caldo de pollo.

El Gran Hotel Budapest llega como un jalón en la temperatura de la cartelera tradicional, pues es una comedia repleta de situaciones absurdas, pero ágil, con intrigas interesantes y muchas secuencias de acción.

Técnicamente hablando

Esta película es una excelente oportunidad para educar nuestro ojo cinéfilo a identificar los elementos que distinguen el lenguaje cinematográfico, ya que en su estética poco convencional destaca el manejo restringido —y a la vez muy creativo— de los encuadres fijos enlazados con abruptos movimientos de cámara.

Los personajes parecieran caminar dentro de los límites de una pintura, que permanece estática para permitirnos disfrutar de los vestuarios y decorados. De pronto un giro aterriza en un encuadre igualmente perfecto en su composición.

Algo entretenido es reconocer a la larga lista de estrellas que aparecen en papeles cortos. Aunque hay que decir que sus actuaciones pudieran parecer forzadas y los diálogos cruzan a menudo la línea del ridículo. Si uno está descuidado podría confundir a la historia con un cuento fantástico, a pesar de el narrador afirma categóricamente que todo lo sucedido le pasó tal cual lo cuenta.

De qué trata la historia

Las desmedidas atenciones que el concierge de un prestigiado hotel tiene para con sus clientes lo llevan a heredar una valiosa pieza de arte. Los familiares del difunto no están dispuestos a dejar que se la lleve.

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Diagnóstico final

A pesar de que su estilo exagerado en momentos distrae de la trama, el carisma de sus personajes y el ritmo ágil de su acción hacen que esta sea una película muy divertida de ver.

El Gran Hotel Budapest

  • Director: Wes Anderson
  • Actores: Ralph FiennesF. Murray AbrahamMathieu Amalric
  • Lo mejor: El matón. Willem Dafoe logra que su personaje de caricatura de bastante miedo.
  • Lo peor: El lunar de México fue demasiado para mí.
  • Recomendaciones adicionales: Es una producción muy cuidada, llena de excentricidades, no apta para quienes son felices comiendo pan con lo mismo. Para disfrutarla conviene abrir bien los ojos y dejarse sorprender.