H. R. Giger: soñador del Apocalipsis.

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De acuerdo a Anton Chekhov, el rol del artista es hacer preguntas, no responderlas. En el caso del artista suizo Hans Rudolf Giger, estas preguntas tomaron un cariz oscuro al cuestionar que tan sana se esta volviendo nuestra relación con la máquina.

Dueño de un estilo inconfundible, H. R. Giger logró construir en su obra una visión apocalíptica en la que el hombre y la máquina se funden en pesadillas surrealistas que denominó de “estilo biomecánico”.

Nacido el 5 de febrero de 1940 en la localidad de Chur, Suiza, Giger vivió de pequeño el horror de la Segunda Guerra Mundial, que le dejaría un conocimiento cercano del miedo al crecer con el temor de un bombardeo.

Tras estudiar arquitectura y diseño industrial en la ciudad de Zurich, Giger comenzó a pintar como medio terapéutico para sus problemas de sueño. Los terrores nocturnos de Giger se volverían el origen de una visión que cobraría forma nutriéndose de los textos de Samuel Beckett y H. P. Lovecraft, autores que marcarían para siempre el estilo Giger.

Desoladores paisajes y barrocas construcciones de oscuro simbolismo comenzaron a surgir del pincel de Giger. El mundo que sus pinturas mostraban, descubría un universo post-apocalíptico donde el ser humano se había fusionado con el metal y el acero de la máquina, en una especie de coito mecanizado del que surgían creaturas de perversa frialdad.

Si algo define al estilo biomecánico de Giger del de los artistas que le siguieron, es esa sexualidad palpitante que persiste hasta en el más frío de sus paisajes, como si el sexo fuera el combustible vivo para la máquina carnal que reina en el mundo.


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En 1977, H. R. Giger publicó una recopilación de su obra, la cual llamó “Necronomicon” (en honor al mítico libro maldito del universo de H. P. Lovecraft). El libro tuvo un éxito tremendo y fue además, pieza clave en el acercamiento de Giger al cine.

Todo comenzó cuando el cineasta chileno Alejandro Jodorowsky trabajaba en una adaptación de la influyente obra de ciencia ficción “Dune”, de Frank Herbert. Admirador de Giger, Jodorowsky incluyó a suizo en el equipo que diseñaría el arte de la cinta.


Lamentablemente, el proyecto de “Dune” se cancelaría (eventualmente David Lynch dirigiría la cinta, aunque sin Giger), pero el guionista del proyecto, Dan O’Bannon, quedó tan impresionado por el trabajo de Giger que en el momento en que su guión para “Alien” fue aprobado, le llevó una copia del “Necronomicon” de Giger al director Ridley Scott.

Como O’Bannon, Scott también quedaría fascinado por las pinturas de Giger, en particular por la pieza titulada “Necrom IV”, que detallaba una exótica creatura de cráneo alargado y piel metalizada. Ese sería el origen de uno de los monstruos clásicos de la ciencia ficción.

Tomando como punto de partida su “Necrom IV”, Giger creó al terrible alienígena de cráneo alargado y doble mandíbula, armadura de exoesqueleto y larga cola, mezcla de hombre, insecto y máquina. El resultado, clásico ejemplo del estilo sexualizado biomecánico de Giger, fue considerado tan perturbador que los estudios no estaban tan seguros de que sería aceptado por la audiencia.

Scott apoyó totalmente a Giger y el resultado demuestra la genialidad del diseño. Pocas creaturas del cine moderno son tan reconocibles como el imparable alien de Giger. Una bestial creatura de pesadilla que representa el terror máximo en un mundo futurista industrializado. Todo un ícono de los géneros del horror y la ciencia ficción.

En “Alien” Giger diseñaría no solamente a la creatura principal, sino también sus versiones de huevo, larva, y el planetoide en donde son encontrados. Sus diseños continuarían poblando la saga “Alien” a lo largo de los capítulos dirigidos por Cameron, Fincher y Jeunet, la serie “Alien V.S. Predator” y finalmente “Prometheus”, en la que Scott retorna al origen de este monstruo.

Sin embargo, fuera de la saga “Alien”, Giger se rehusó a continuar laborando en el cine, prefiriendo permanecer en Suiza. La única excepción sería en 1995, cuando diseño la sensual (y no menos letal) creatura extraterrestre de “Species”. La mezcla de sexualidad y monstruosidad del diseño denotan el estilo Giger al máximo.

jonathan_davis_and_mic_stand_by_ducksanddemons-d5dlnzwLa obra de Giger entraría a la cultura pop del siglo XX gracias en gran medida al “Alien” de Ridley Scott. Sin embargo, no sería la única aportación de Giger pues muchas de sus pinturas, de corte oscuro y dantesco, comenzaron a ser usadas como portadas de múltiples bandas de rock, entre las que destacan Celtic Frost, Debbie Harry y Emerson, Lake & Palmer. Su trabajo en el diseño industrial y la escultura pueden apreciarse incluso en los conciertos de Korn, pues Giger diseñó el micrófono empleado por Jonathan Davis en el escenario.

Enfocando su talento al diseño de interiores, Giger vivió sus últimos años recluido en un castillo en su natal Suiza, el cual había transformado en un museo sobre su obra. Pasando el tiempo entre visitas de sus fans y la restauración del castillo, Giger aún soñaba, pero ya no con monstruosas creaciones, sino con el humilde deseo de recuperar pinturas que en su momento tuvo que vender para subsistir.

Desafortunadamente, este último deseo terminó inconcluso, pues Giger falleció trágicamente a los 74 años debido a heridas sufridas en una caída. Tras una vida como visionario del Apocalipsis y creador de pesadillas biomecánicas, Giger nos deja un perturbador legado que continua causando fascinación, asombro y terror.