Mi Novio es un Zombie: ni The Walking Dead ni Romeo y Julieta

WARM BODIES

Warm BodiesMetes en una licuadora Night of the living dead , le pones un toque de Twilight, le añades mucho Romeo y Julieta para finalizar con una pizca de comedia y obtienes Warm Bodies, la nueva entrega del director Jonathan Levine que ya se encuentra en las salas de cine locales.

Hay películas que uno de pronto no sabe cómo clasificar ya que tienen de todo, lo cual generalmente es muy enriquecedor o muy caótico. Este filme tiende más a lo último que a lo primero.

Como suelo decir, no hay películas malas sino público que se equivocó de sala, descalificar a “Mi novio es un zombie” (título utilizado en el castellano de México) sería apresurado, antes bien tendríamos que analizar la propuesta:

Tenemos esta historia de un adolescente zombie (R), introspectivo, un tanto hipster, con conciencia de sí mismo que le genera desagrado por la ingestión de seres humanos; quien por azares de la historia termina atado (o atando) a una humana llamada Julie (Teresa Palmer). Sobra aclarar que ambos viven en un contexto sumamente diferente, ambas “tribus” tratando de sobrevivir ora comiéndose, ora matando a los otros.

Esto nos sitúa en un escenario de mundos distintos al estilo Romeo y Julieta que por cierto fue uno de los intentos del director, mostrar una historia de ese tipo en un contexto atractivo para el público actual… ¿Será?

Querer equiparar una historia de Shakespeare a una película de cine moderno, incluso una adaptación de la historia  la pantalla grande, es un proyecto sumamente ambicioso.

Al clásico escritor que mucha gente lo llama “de culto”, más por oídas que por leídas (tal es también el caso de mi muy querido Miguel de Cervantes Saavedra) pasa por el proceso de que el público nuevo no-lector, consumista de TV, zombie…ya no lo lee, salvo en algún período de la escuela básica, por obligación, debido a su complejidad esto debido a que sus textos requieren pensar en el contexto donde se escribieron, la historia, la cultura, una amplia capacidad para apreciar el arte y así, no simplificar un texto como “La trágica historia de Romeo y Julieta” a un simple enamoramiento adolescente con suicidio incluido.

Pensar en “Romeo y Julieta” requiere ser capaz de tolerar el final no esperado, no feliz. Así como el crear historias “románticas” que se equiparen a la pieza más famosa de Shakespeare, requiere ser capaz de ver más allá y entregar un final real, creíble.

Poniendo así las cartas sobre la mesa la respuesta es: No. Podrá ser que el zombie se llame R en alusión a Romeo, que la chica se llame Julie en honor a Julieta, que usemos todos los homónimos que queramos, esta historia no puede ser un Romeo y Julieta sino más bien un tanto “Bella y Edward Cullen” (Twilight, 2008).

Para quienes quieran encontrar algo más que comedia o romance en “Warm Bodies”, también hay alguna que otra cosa para desmenuzar:

Esta película si bien se queda corta con Shakespeare, podría no quedar tan mal parada si hablamos el amado Karl Marx y la lucha de clases… Dirán algunos, una opinión un tanto controversial; ciertamente, pero vale la pena analizarlo: Tenemos 3 clases de sujeto en el mundo, los zombies antropomorfos, los no-zombies (humanos) y los zombies que no tienen ya conciencia o forma humana alguna ¿Cómo distinguir unos de otros? A través de la alteridad, del yo, no-yo que se forma a partir de la exclusión y la persecución.

WARM BODIES

En alguno de los trabajos marxistas y post-marxistas que han aparecido a lo largo del tiempo, se ha hablado sobre la clase media, estos sujetos que no pertenecen a los márgenes estadísticos cuyo perfil es el más flexible y son además la mayoría en relación a la población total.

Podríamos pensar que los zombies antropomorfos de “Warm bodies” son esta clase media, que pugna por pertenecer, por un tocar con las puntillas de los dedos la vida de la clase alta. Al grado de trocarse en oprimir a los suyos, más vulnerables (los zombies de huesos) en relación numérica, formando una alianza con los no-zombies.

¿Qué dirían si les contaran que ciertas de nuestras acciones benefician al más rico y aplastan al más pobre? Todo en pos de nuestra muy comprada idea de “calidad de vida”… Dejemos esto sobre la mesa para poder concluir.

¿Quién puede ver Mi novio es un zombie? Respuesta sencilla, ¡Todos! porque para los no tan reflexivos es una comedia, un tanto sosa, pero amena para chicas adolescentes devoradoras de best-sellers románticos; para los más conciensudos que cargan su librillo de Nietzsche, Foucault o Baudelaire bajo el brazo mientras comen palomitas y té en el cine, pensemos en la lucha de clases, la desigualdad, qué se yo…

Al final, a todo le podemos sacar algo, hasta los sesos…

¡Gracias totales! dijera Cerati, y ahora digo yo.