Tony Scott: un cine lleno de energía

Una estruendosa lluvia de balas, una frenética persecución a alta velocidad, cortes rápidos, cámara dinámica, energía pura; en síntesis, lo que conocemos actualmente como el típico cine de acción Hollywoodense de la era moderna. Y toda esta furia, esta fuerza, se encuentra contenida en la filmografía del fallecido Tony Scott, director británico que dedicó la mayor parte de su carrera a llevar el modelo de thriller de acción Hollywoodense a nuevos niveles. Y es que pésele a quien le pese, el cine de Scott es relevante, al ser el cine que mejor resume la historia moderna del thriller americano.

Ciertamente, Tony Scott fue un cineasta más cercano al público que a la crítica, que normalmente tomaba con poca seriedad el trabajo realizado por el director británico. Poco ayuda el que Tony fuera hermano menor del celebrado realizador Ridley Scott, quien de hecho apoyó a Tony al comienzo de su carrera como director de comerciales (cabe destacar que el primer contacto de Tony Scott con la realización de cine fue a los 16 años al actuar en un cortometraje dirigido por su hermano). Sin embargo, el legado de Tony Scott como cineasta es mucho más interesante de lo que pudiera parecer.

Aunque debutara en 1971 con la cinta “Loving Memory” en su natal Inglaterra, usualmente se considera que la carrera de Tony Scott no comenzó realmente sino hasta 1983, año en que realizara “The Hunger” (“El Ansia”) para MGM. A pesar de que la cinta fue un fracaso de taquilla, la cinta protagonizada por Catherine Deneuve y Susan Sarandon es quizás el trabajo más bello de entre los que realizaría Scott en su carrera. Con una estilizada fotografía y una atractiva atmósfera sombría, Scott desarrollaría en “The Hunger” su obra más artística.

Tristemente, la pobre taquilla de esta incomprendida cinta alejaría a Scott del cine un tiempo, mientras que su hermano (a la par de otros británicos como Alan Parker, Hugh Hudson y Adrian Lyne) conquistaba Hollywood como una especie de “invasión inglesa”. Sin embargo, Tony Scott recibiría su oportunidad cuando el productor Jerry Bruckheimer, impresionado por un comercial que Scott haría para los automóviles Saab, lo invitara a dirigir un proyecto sobre aviones de combate. Su nombre: “Top Gun” (“Pasión y gloria”).

El éxito de “Top Gun” fue insospechado, y no sólo llevo al estrellato a su joven protagonista (Tom Cruise), sino que volvió a Scott un director cotizado. En “Top Gun” se revelan los inicios de lo que sería el estilo de Tony Scott: un cuidado trabajo de fotografía aunado a una efectiva y dinámica edición que lograra una simbiosis perfecta entre las trepidantes escenas de acción y los momentos dramáticos de los personajes. El resultado fue que más que una película, “Top Gun” se volvió un referente de su época. Scott había aplicado en “Top Gun” lo que había aprendido haciendo comerciales. Había creado íconos.

A “Top Gun” le siguió el éxito comercial de “Beverly Hills Cop II”, secuela de la exitosa cinta que protagonizara Eddie Murphy, y aunque es en comparación una obra menor, su éxito en taquilla consolidó la posición de Scott en Hollywood. En 1990 Scott realizaría dos cintas que revelan los dos lados primordiales de su obra: la primera “Revenge” es relevante porque muestra el debut del personaje arquetipo de Scott en la figura de Kevin Costner: un hombre solitario, independiente y enfrentado al mundo. La segunda, “Days of Thunder” (suerte de “Top Gun” automotriz (con todo y Tom Cruise), establecía el dominio de Scott como amo y señor del blockbuster “a la americana”.

Mención aparte merece “True Romance”, la cual es sin duda una de las obras mayores de Scott. Y aunque es bastante tentador achacar el genio de la cinta al excelente guion escrito por Quentin Tarantino, no se puede demeritar la labor de Scott, quien hace de “True Romance” un verdadero ballet de violencia y balazos. De hecho, se podría decir que la perfección y limpieza de la técnica de Scott le van mejor a esta historia de romance que el estilo setentero postmoderno del mismo Tarantino (o para comparar, el estilo psicodélico de Oliver Stone, quien también realizara un guión de Tarantino en “Natural Born Killers”).

Sin embargo, las obras más cargadas de la marca de Scott son sin duda sus thrillers donde un hombre relativamente común se enfrenta a un mundo hostil. Éste personaje, normalmente un solitario rebelde, se volvería el héroe arquetípico del cine de Tony Scott. Tras inaugurarlo en “Revenge”, Tony Scott abordaría este su tema favorito durante toda su carrera en cintas tan diversas como “The Last Boy Scout”, “Enemy of the State”, “Spy Game” e incluso “Domino” (donde el héroe “Scottiano” sería una mujer).

Sin duda sería el actor norteamericano Denzel Washington quien mejor representaría este arquetipo de héroe, haciendo cinco películas con Tony Scott. Musa y actor fetiche, Washington le daría al héroe de Scott una base más realista, más de hombre común, cosa que ningún otro de los que representaron dicho rol para Scott había logrado y que sin duda agregaba un toque especial a sus cinco colaboraciones, de entre las que destacan como obras mayores “Man on Fire” y “Unstoppable”, última cinta que realizara en vida Tony Scott.

Adorado por la taquilla, ignorado por la crítica, el cine de Tony Scott es quizás el más perfecto ejemplo de cine Hollywoodense de acción. De hecho, podría incluso asegurarse que dentro de tan vilipendiado género, el estilo de Scott ha sido el más influyente de los últimos 25 años. En un género repleto de cintas huecas, olvidables y superficiales, el cine de Tony Scott permanece como una obra con identidad propia, y que aún en sus momentos menos inspirados, conserva el refinamiento técnico y la clase de un cineasta que sabía que su oficio no es sólo arte o entretenimiento, sino ambos a la vez.

J Luis Rivera