St. Vincent: Bill Murray terriblemente odioso y cautivador.

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St. Vincent (2014)

Director: Theodore Melfi

Escritor: Theodore Melfi (screenplay)

Con: Bill Murray, Melissa McCarthy, Naomi Watts, Chris O’Dowd, Terrence Howard e introduciendo a Jaeden Lieberher

Un argumento con elementos muy novedosos sobre la experiencia y las relaciones humanas es lo que nos ofrece esta cinta, hechos cotidianos observados bajo otra perspectiva, desde la visión infantil inocente y esperanzada e incluso manejando lo que sería una renovada fe en la actitud individualista a priori y su forma de ayudar a los demás a través de ayudarse uno mismo.

Un hecho tan común en estos días plantea la anécdota, un niño cuyos padres se han divorciado, la necesidad de una madre de encontrar quien lo cuide para poder trabajar y solventar la familia y sólo encontrar una solución poco probable como mentor en el misántropo, indecente, hedonista, veterano de guerra que vive al lado de casa. Es entonces como aparecen los sucesos que darán lugar a una relación disfuncional entre estos vecinos obligados por las circunstancias a convivir.

Es interesante la manera en que el director, Theodore Melfi, también escritor de la historia, nos plantea una serie de situaciones que acusan el tedio de la vida cotidiana en la ciudad y la acuciosidad de la terrible economía que da en cara a los personajes en cuestión, la historia gira ante situaciones que derrumbarían a cualquier persona y nos presenta la manera en que éstas logran sobrevivir al día a día.

Un excelente Bill Murray, en un papel que parece haber sido hecho a su medida, probablemente muy predecible, pero cuyo encanto radica precisamente en que lo hace él. Naomi Watts trabajando con maestría como una prostituta rusa, un personaje encantador por su propia desfachatez, Melissa McCarthy demostrando una vez más que está hecha para el papel que le asignen dándole veracidad y una naturalidad sin excesos, la sorpresa de un Jaeden Lieberher, quien introducen en un papel que sabe llevar con mucho aplomo y quien resulta el hilo conductor de la historia, complementan la trama un gran Terrence Howard, como un matón a sueldo con sentimientos y un Chris O’Dowd como un nada tradicional maestro de un colegio católico.

Uno de los elementos que más destacan en la historia es el planteamiento o discusión sobre la santidad y la diferencia que presenta con respecto de la religión en la vida cotidiana, como debut del director es perdonable una serie de escenas en las que abusa de la música popular para remarcar ciertas emociones dándoles tintes melodramáticos, en general es el casting quien salva la cinta por su talento y oficio, hay que reconocer la excelente elección de sus elementos.

Definitivamente recomendable, una de esas historias muy vistas pero con el aderezo de excelentes actores que les dejara un muy buen sabor de boca.