Prometheus: De Prometeo

Para entender el origen del filme Prometheus uno tiene que acercarse al mito griego de Prometeo. Tanto Esquilo como Hesíodo como muchos otros autores clásicos han dedicado su pluma y su sabiduría a relatar la historia de Prometeo y su regalo a los hombres.

Esquilo es, discutiblemente, el mas afamado relator de esta historia a través de su Prometeo Encadenado, sin embargo, en nuestro resumen, consideraremos también la aportación de Hesíodo.

Prometeo fue un Titán, en eso coincide todo mundo.

Hijo de Jápeto y Gea o Temis, según la versión de Esquilo o de Clímene, si eliges la versión de Hesíodo, hermano de Atlas, Epimeteo y Menecio, a quienes  superaba en engaños y astucia, Prometeo es conocido como el Titán amigo de los mortales por habernos traído el don del fuego.

Prometeo disfrutaba de engañar a los dioses y Zeus era su victima favorita.

La historia cuenta que Prometeo engañó a Zeus por primera ocasión cubriendo los huesos de un buey con grasa y escondiendo la carne bajo el vientre del buey muerto, para hacerlo menos apetitoso para Zeus, quien debía elegir cual de los dos tributos iba a devorar. Zeus eligió la grasa creyendo que ahí estaría el alimento y su furia por el engaño fue tal que decidió castigar no solo a Prometeo, sino a sus queridos humanos quitándonos el preciado fuego.

Prometeo sintió que Zeus era injusto al castigar a los humanos por un engaño que el cometió así que incapaz de permitir que castigo se impusiera, se decidió a robar el fuego de los dioses.

Subió al monte Olimpo, tomó el fuego del carro de Helios (o de la forja de Hefestos, de nuevo, según la versión) y lo devolvió a los hombres en el tallo de una planta.

Y listo, así fue como el hombre obtuvo el fuego de nuevo.

Solo que Zeus no iba a dejar pasar este robo y decidió castigar nuevamente a Prometeo.

Incapaz de ingeniar un castigo acorde al crimen cometido, Zeus volvió a diseñar un plan para vengarse: Creó una mujer con arcilla y le infundió vida, luego la envió a casa de Epimeteo, hermano de Prometeo, a través de Hermes, ofreciéndosela en matrimonio.

Ya se imaginaba Prometeo que los dioses buscarían a su familia, así que ya le había instruido a Epimeteo que no debía aceptar ningún regalo de los dioses y Epimeteo rechazó las nupcias con la creación de Zeus la primera vez.

Temiendo la furia de Zeus, Epimeteo no pudo negarse la segunda ocasión que esta mujer se le presentó y acabó casándose con ella.

Poco sabía Epimeteo que el nombre de su mujer sería, tiempo después, sinónimo de catástrofes y penurias.

Ya siendo una mujer casada, Pandora abrió la caja que Zeus le había regalado y de ella salieron todos los problemas, aflicciones y terrores que hoy pueblan la tierra.

Zeus, sin embargo, no había terminado.

Por haber impedido que Epimeteo aceptara a Pandora la primera vez, Zeus decidió castigar, ahora si nada más a Prometeo.

Zeus llevó a Prometeo al Cáucaso y ordenó a Hefestos que lo encadenara. Zeus llamó entonces a un águila (hija de los monstruos Tifón y Equidna) y le ordenó que devorara el hígado de Prometeo.

Prometeo, siendo inmortal, pasaba sus noches regenerando su hígado y sus días viendo como la terrible águila lo devoraba una vez más.

El castigo debía ser eterno, según la disposición de Zeus, sin embargo, Heracles se encontró con Prometeo cuando caminaba por el Jardín de las Hespérides y lo liberó, matando con una flecha al águila.

Este final, sin embargo, se contradice con otra versión del mito, donde se dice que Prometeo fue liberado por Hefestos cuando Prometeo le reveló a Zeus que debía evitar tener un hijo con Tetis, ya que el hijo de esta mujer superaría en poder a su padre.

Zeus lo liberó y evitó a Tetis, quien acabo teniendo un hijo con Peleo. El hijo se llamó Aquiles quien, efectivamente, superó a su padre.

El mito de Prometeo, tal vez, nos permita adivinar un poco los temas de los que hablará la película, por ejemplo, valdría la pena preguntarnos si en esta interpretación del mito será el humano quien tome el rol de Prometeo y habrá de enfrentarse a unos desconocidos dioses vengativos o si, como Peter Weyland dice, el ser humano es ahora dios y nos tocará enfrentarnos a una especie que tratará de burlar nuestras astucias para despojarnos de algo.