La mujer que cantaba: Redención al amor incomprendido e incondicional de la razón humana.

Título original: Incendies

Dirección: Denis Villeneuve

Reparto: Mélissa Désormeaux-Poulin, Maxim Gaudette, Lubna Azabal, Rémy Girard, Hussein Sami, Allen Altman

Un desierto, la casa que ha sido olvidada por la humanidad, es solamente recordada por quienes ahora se les despoja de su identidad, quienes son sobrevivientes del polvo y el destierro del amor, una tonada apenas perceptible nos encamina y acompasa en la escena, todos son iguales a excepción de uno, ese que observa, ese que trastorna, ese que nos enuncia su mirada, la que no es propia de un infante, la que reclama una respuesta. Es así como inicia ‘La mujer que cantaba’.

Nominada a mejor película extranjera en el 2011, este filme de procedencia canadiense ha sido rezagado de las grandes carteleras, hoy dos años después de su realización, llega en un estreno limitado a México.

Ahondar en su historia, sería como querer encontrarle fondo al océano, sus temas son vertiginosos y realistas, crudos, expuestos sin tapujos, pero que doblan hasta el más duro de los espíritus que no crea en la redención, el filme ofrece el circulo de cuatro vidas, unidas por un mismo conducto: El amor a la madre creadora de todas las cosas. La vida.

Filmada en Montreal, Canadá y Amán, Jordania, con un presupuesto de $6.8 Millones de dólares, ha logrado recuperar su inversión bien merecida, ganó 8 premios Genie (El equivalente a los óscares en Canadá) incluyendo mejor película, mejor director, mejor cinematografía, Mejor actriz, etc. El filme es una adaptación de un libreto de teatro llamado ‘Scorchedde Wajdi Mouawad, el cual a su vez se inspiró en un hecho real de Souha Bechara.

Su trasfondo histórico es todo un tema aparte que abarcar, el filme tiene fibras gruesas que escarbar, en cuanto al pasado vivido culturalmente hablando propiamente de la región palestina. Los intereses políticos y religiosos son el nudo silente que nos encausan a lo largo del filme.

Con un soundtrack prácticamente ausente, pero totalmente innecesario, sentimos el dolor que se busca transmitir en la historia, solo dos canciones del famoso grupo Radiohead, acompañan sin opacar a esta magnificente obra. La fotografía es sencilla, sin pretensiones, se evoca a capturar el momento, hacernos cómplices de la acción, sin el abuso excesivo en la carga visual. Su guión nos entrega una historia como pocas, que nos llega al interior, nos remueve y atormenta sin tocarnos en lo físico, pero vuelca todas nuestras percepciones personales.

Clasificación: Este filme es un golpe a la realidad, es obligado para quienes gustan de verdad del cine y quienes busquen la introspección del entendimiento humano, no es apta para el público comercial, pero oj-alá pueda despertar el mercado de las conciencias colectivas.

Saludos cantadores.

H.