El código enigma: La historia de un héroe políticamente incorrecto.

CE-H

The Imitation Game (Reino Unido, 2014)

Director: Morten Tyldum

Escritores: Andrew Hodges (Libro), Graham Moore (Guion Cinematográfico)

Con: Benedict Cumberbatch, Keira Knightley, Matthew Goode, entre otros.

La anécdota, con todo y que es basada en hechos reales, nos presenta un argumento diferente. durante la Segunda Guerra Mundial, el matemático Alan Turing, un personaje intenso e inquietante, un hombre complicado y brillante, intenta descifrar el código enigma, con ayuda de algunos colegas matemáticos. La trama cuenta la historia de un genio, sociópata, tal vez, obsesivo, sin duda, quien bajo extrema presión, ayudó a acortar la guerra y, a su vez, a salvar miles de vidas, hasta aquí los hechos históricos, pero al mismo tiempo se convierte en una relación de intrigas suscitadas a raíz de la vida íntima del personaje y su conflictos ante una sociedad que le marca por sus vicios privados, desdiciéndole de sus virtudes pues estas se ocultan de tal modo que incluso terminan con su vida y la gloria que pudo haber obtenido por sus descubrimientos.

Un relato sumamente intenso, sin duda, es el que nos entrega Morten Tyldum, quien maneja con maestría los diferentes momentos, hasta cierto punto paranoides y sumamente apoyado por un movimiento de cámaras y una consecución de hechos que nos mantiene en tensión durante el desarrollo de la historia, los flashbacks a la vida íntima del personaje se van orquestando de modo que nos dan ciertamente un respiro a la trama y nos conducen a encontrar los por qués de los hechos claves de la historia de Turing. La verdad no conozco su filmografía, pero me parece muy interesante la manera en que va presentando los personajes y creo que la sentencia suprema de la película se la lleva la frase del mismo Turing y que repite Joan Clarke: “A veces la gente que menos te imaginas puede llegar a hacer cosas inimaginables”.

No niego que soy fan de Benedict Cumberbatch, quien a su manera limpia y honesta, nos entrega un Alan Turing complicado y atormentado en una sociedad que no le corresponde, pues sencillamente está adelantado a su tiempo, excelente su caracterización, en contraparte y brindándole el soporte a su personaje tenemos a Matthew Goode como el lingüista Hugh Alexander, quien comienza como su contrario pero descubre su valor en el desarrollo del trabajo, un trabajo digno y preciso; un remanso de agua fresca es la actuación de la puntual Keira Knightley, como Joan Clarke, quien en algún momento se convirtió en prometida de Turing, se maneja con soltura en un personaje que tiene lucimiento por su interpretación presentando una mujer independiente a pesar de su condición femenina en una época tan restrictiva. Muy bien llevada la historia y manejada con buena mano para no convertirla en un melodrama sino en una pieza que tiene tintes de tragedia a la mejor manera posible.

Es una de esas historias imperdibles, por muchas razones, en particular el hecho histórico, los problemas sociales, que de algún modo parecen superados en la actualidad, pero no totalmente resueltos, la moral y las buenas costumbres, es decir, da para una buena discusión de sobremesa, no es sencilla, pero si muy gratificante y a la manera de las grandes tragedias nos da la oportunidad de una conmiseración con los protagonistas y la catártsis final.

Quizás abundé en calificativos, me disculpo por ello, pero es que esta me gustó y mucho