Charles Bukowski, a 18 años de su muerte.

“Los perros tienen pulgas, las personas tienen problemas.”
– “Se busca una mujer”, 1973

Bukowski creció en un hogar roto. Hijo de un padre abusivo y una madre que lo permitía, Charles encontró rápidamente en la literatura su primer gran escape. La vida en la escuela no era mejor, las profundas marcas que el acné estaba dejando en su rostro lo convirtieron en objeto de burlas y acentuaron su timidez. Fue durante la educación secundaria que encontró su segundo escape: el alcohol.

Para muchos lectores Hank Chinaski se ha convirtido en un ejemplo de la vida del artista underground en Los Angeles y la cruda descripción de su luchar diario con el alcoholismo, la depresión, las apuestas, las mujeres y tratar de mantener la cordura son sólo otra forma de entretenimiento, sin embargo, Hank Chinaski es el alias a través del cual Charles Bukowski pasaba revisión a su vida, especialmente a esa década donde, deprimido tras su fracaso inicial en la literatura, dejó de escribir y recorrió los Estados Unidos, viviendo de trabajos temporales y en cuartos de bajo costo. Y bebiendo.

“Ese es el problema con la bebida, pensé, mientras me servía un trago. Si ocurre algo malo, bebes para olvidarlo; si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo; y si no pasa nada, bebes para que pase algo.” – “Mujeres”, 1978

La carrera de Charles Bukowski como autor no despega sino hasta 1964, cuando nuevamente comienza  a publicar sus relatos y poemas y, gracias al apoyo de sus amigos, decide intentar nuevamente vivir de su talento literario después de más de una década de trabajar para el servicio postal.

Charles comienza publicando en la que se convertiría en su casa editorial hasta el último de sus días, Black Sparrow Press. “Cartero” en 1971, “Factotum” en 1975, “Mujeres” en 1978, “La Senda del Perdedor” en 1982, “Hollywood” en

“Que no te engañen, chico. La vida empieza a los sesenta.”
– “Hollywood”, 1989

Algo que destaca en el trabajo de Bukowski en su agudo sentido del humor y el crudo retrato de la vida en Los Angeles que, junto al Hipódromo y los bares, son mas que una locación y se convierten en personajes, jugando a veces el rol de villano, en cada una de las novelas.

Eternamente aterrado de convertirse en el estereotipo de las figuras literarias, a las que el describe como suaves, pusilánimes e hipersensibles, Bukowski se enfrenta una y otra vez con sus demonios en lecturas, presentaciones y entrevistas, donde el abuso del alcohol y su actitud autodestructiva rara vez pasaban desapercibidas y logra salir airoso, ya sea por su ingenio, su sentido del humor o la intervención de las fuerzas de seguridad.

En 1998, cuatro años despues de su muerte, se publica “El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco”, una recolección de entradas en el diario que Bukowski mantenía en su casa, en San Pedro, California, durante los que fueron sus últimos días sobre la tierra.

Este diario lo mantenía a través de su computadora (una iMac, para los curiosos) que el sentía era el símbolo máximo de haber dejado atrás su vida en los arrabales y como poco a poco la vida lo iba suavizando, incluso puede uno pensar que Bukowski cumplió el destino que el mismo se profetizara en su novela “Hollywood”:

“Ahora, después de décadas, era un escritor con escritorio. Sí, sentí el temor, el temor de volverme como ellos
-“Hollywood”, 1989

El 9 de marzo de 1994 Charles Bukowski fallece victima de la leucemia, viendo frustrado su sueño de llegar a ver el alba del año 2000, sus restos fueron enterrados en una ceremonia budista y en su tumba se lee: “No lo intentes”.

Jorge Guerra