Whiplash: Música y obsesión – Estridente, impecable, arrasadora.

Whiplash (2014)

Dirección: Damien Chazelle

Reparto: Miles Teller, J.K. Simmons, Melissa Benoist, Paul Reiser, Austin Stowell, Nate Lang

Prólogo

La música siempre ha estado presente en mi vida, pero nunca he aprendido a tocar un instrumento musical, sin embargo no es porque no haya querido estudiar uno, es porque propiciamente no existían las condiciones adecuadas para hacerlo.

Al vivir durante mi infancia, juventud y adolescencia en una casa ajena a la que pudiese apelar con libertad de espacio propio, nunca pude aprender a tocar la batería. Entiendo que por querer aprender algo que posiblemente solo hubiese sido una afición o un gusto pasajero, era difícil dar gusto a un niño que causaría ‘ruido’ a dos cuadras a la redonda en vez de música para los oídos de los vecinos… quien sabe, tal vez en estos brazos y manos se escondió el pródigo baterista que nunca nadie escuchará.

Creo que ese deseo, frustración o anhelo perdido es solo uno de miles que se comparten con el colectivo social, allá afuera puede haber un trompetista, guitarrista, saxofonista o pianista frustrado, solo porque les impusieron el ‘NO’ antes que el ‘SI’. Pero este 2015 llega una cinta que nos comparte el camino de ficción de alguien a quien nunca se le impusieron esos límites y lo que pasó al seguir su camino artístico por el gusto de hacerlo.

Whiplash es un filme que viene a romper todos los paradigmas del cine estadounidense, logrando lo que pocas películas logran con el paso de los años: marcar autenticidad.

Dejando la sangre en la música

Whiplash-posterEn la segunda cinta del joven cineasta de Rhode Island, Damien Chazelle de 30 años de edad inspira su película en parte de su vida de cuando pertenecía a una renombrada banda de jazz y las exigencias que tenía su director de orquesta, pero él decidió empujar más y más al personaje en la película de tal manera que el retrato que nos da el actor J.K. Simmons, sale de los límites de la racionalidad para encontrar la perfección en los salones de práctica musical.

En un inicio Chazelle no contaba con el presupuesto para hacer la cinta pero si con el guión, así que decidió hacer un cortometraje y presentarlo en Sundance, este ganó el premio del jurado en el 2013 y un patrocinio de 3.3 millones de dólares con el que ejecutó la producción del filme.

Consiguió al actor y baterista Miles Teller –quien practicaba batería desde los 15 años de edad– para el protagónico de Andrew Neimann y J.K. Simmons volvió al papel del instructor que realizó en el cortometraje Terence Fletcher. Esta dupla funciona a cuadro de manera sublime, papeles que estaban claros que solo ellos podrían interpretar.

Los amantes del jazz se darán una zambullida deliciosa con los 106 minutos que dura la película, ya que la música es un personaje más en la cinta, creando una atmósfera y capa adherente en el contexto y entramado dramático. Las piezas originales corren a cargo de Justin Hurwitz, quien agrega un toque singular con un leitmotiv dedicado a la soledad de Andrew a cuadro.

Canciones clásicas del género musical hacen presencia de manera magistral en el filme: “Caravan” de Juan Tizol, Intoit de Stan Getz, Cathy’s song de Buddy Rich y evidentemente “Whiplash” de Hank Levy, entre otras.

Whiplash-7856.cr2La fotografía se distingue por capturar de manera limpia en corte directo la sincronía musical con la que es llevada la cinta, una paleta de colores principalmente cuidada en tonos cálidos para los momentos de preparación musical de Andrew, y con un ligero toque de sutiles fríos para cuando está en su cotidianeidad, claramente para marcar un balance psicológico en el carácter del personaje.

El guión presenta una narrativa exquisita, con ciertos aromas a nostalgia que evidentemente acompasa el jazz, dándonos una historia que de pronto peca de ingenua pero en el fondo nos sumerge a una catarsis de estridencia y fuerza sin igual.

Las actuaciones hablan por sí solas: los actores hacen sus interpretaciones musicales a cuadro, e inclusive el actor Miles Teller cuando lo vemos en sus prácticas tan intensas donde se lacera sus manos con las baquetas de la fricción, la sangre que corre en toma llegó a ser real en algunas secuencias.

La película ya ganó el respeto, gusto y aplauso del público. La crítica la aclama y la ama, ahora falta ver la contienda de premiaciones de más glamour en Hollywood: Los premios Oscar.

Whiplash ganó en el Festival de Sundance donde se estrenó hace un año exactamente, ahí obtuvo las preseas del premio de la audiencia y el gran premio del jurado. De ahí partió al circuito de festivales de mayor prestigio a nivel mundial, donde recabó premios principalmente por la actuación de J.K. Simmons, quien ganó el Globo de Oro a mejor actor secundario.

Whiplash2Para los premios de la Academia contiende en 5 categorías: mejor película, mejor guión, mejor edición, mejor mezcla de sonido y mejor actor de reparto para J.K. Simmons.

A pesar de que esta cinta merece, tiene y debe ganar al menos el Oscar a mejor película, es un momento de mucha incertidumbre para la industria independiente de filmes estadounidenses, ya que siete cintas más contienden y hay nombres más favorecidos por la Academia.

En los premios BAFTA corre con la cortesía de las mismas nominaciones a excepción de la de mejor película, ahí entra la selección al premio David Lean por dirección para Damien Chazelle.

Clasificación: Esta película merece toda la atención de los melómanos, fanáticos de jazz y público en general, es como un astro que pocas veces podemos vislumbrar en el planisferio y dará gusto ser parte de esta ficción que logra un momento sin precedentes en el cine, tener el reconocimiento social, de medios y de festivales a pesar de que sea independiente.

 

“Quiero que pases lo que crees que pudiera ser un límite normal. Quiero dejar de ver a un humano a cuadro, quiero ver a un monstruo, una gárgola, a un animal”. Damien Chazelle dirigiendo a J.K. Simmons.