Skyfall: Todo o nada, Bond se lleva al límite.


Dirección: Sam Mendes

Reparto: Daniel Craig, Judi Dench, Javier Bardem, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Bérénice Marlohe, Ben Whishaw, Albert Finney

4 años, una empresa en bancarrota, un giro de 360° en su temática, y aun así la imparable franquicia del 007 se impone ante todo, sin dejar morir a Bond, así es como llega hoy el nuevo filme Skyfall a las salas de México, estrenándose inclusive antes que en Estados Unidos.

Lo que primero se anunció por parte de Barbara Broccoli, la productora del filme, en el 2011 cuando estaban por comenzar la pre producción del filme, es que Skyfall tomaría otro rumbo totalmente distinto a lo que se había dejado pendiente con Casino Royale y Quantum of Solace, reiniciando y dándole aires nuevos al personaje creado por Ian Fleming, a parte de que este sería el filme que enmarcaría el 50 aniversario de James Bond en el celuloide.

Habiendo sorteado la peligrosa situación financiera de Metro-Goldwyn-Mayer, y cayendo en un limbo atemporal, quien rescató esta franquicia y le impulsó a detonar con fuerza para meterle carácter, enjundia y profundidad al personaje, llegó el directo Sam Mendes, quien fuera recordado por sus filmes Belleza Americana, Camino a la perdición o Revolutionary Road, películas lejos de la testosterona, acción y ardid galante del que se distingue el personaje con licencia para matar; al tener Mendes las riendas de la franquicia, creó una gran expectativa, tanto para los fans del agente secreto, como para sus propios seguidores cinéfilos.

Y la cereza en el pastel, Javier Bardem sería el villano de este filme que para colmo, al ver el segundo avance para cines, nos topábamos con un Bardem de cabello rubio… Todo pintaba para que Bond tomara su famosa Walther PPK 9mm y deslizara el gatillo apuntando a su sien ya que no se le notaba ni pies ni cabeza de seriedad al proyecto.

Pero todos los humores y gases venenosos se disipan, Skyfall entra de lleno al ruedo, cual toro que debe ser tomado por los cuernos, pero no se deja domar, solo se impone, con una introducción que nos deja claro hacia donde están dispuestos a empujar al personaje, Bond debe llevarse al límite e incluso morir de ser necesario, si es que el servicio secreto de la Reina se pone en peligro.

Sam Mendes ya había colaborado con Daniel Craig en Camino a la perdición, el volver a hacer mancuerna les ayudó a entrar profundamente a la psique del personaje, y probarse a si mismos de que verdadera calaña estaba hecho Bond, para así exponernos a un agente, que sí se despeina, que sí se embriaga, que sigue siéndole temerario a la muerte, que puede seguir seduciendo a mujeres aún en medio de un mundo devastado, que también puede errar y sentir el paso de los años correr por sus venas, sabiendo que ya no es el Bond jovenzuelo de antes.

Judi Dench mantiene y refuerza su temple de acero. Elegante y suspicaz, mantiene la mano dura de un MI6 que viene a caerse a pedazos y es amenazado por una fuerza que se oculta entre las sombras, y es ahí cuando en medio de la crisis Ralph Fiennes entra con su personaje que claramente va a tener intereses de salvaguardar la integridad del cuerpo de inteligencia, y se pone en disputa el mando de la agencia de la que depende Bond.

Javier Bardem entra sin calzador, su presencia no es necesaria en el filme hasta bien entrada su trama, y lo hace de una manera suculenta, explicando una metáfora a través de la cual logra decirle a Bond que ambos son los sobrevivientes de todo el sacrificio que se ha hecho en el MI6 y que él, el Sr. Silva (Bardem), es un agente renegado y dispuesto a clamar venganza sin tentarse el corazón.

El trazo de este villano, funciona cual Joker a Batman en The Dark Knight, mantiene un desliz sutil de ironía y sarcasmo necesario para poder jugar con Bond y tentarlo a alcanzar los límites de sus pasiones mundanas, y a la vez poder ser un coherente estratega del caos y la desgracia.

La aparición del nuevo Q es algo de lo que se tenía amplia expectativa, el personaje más que hacerle honor a lo que anteriormente se conocía de él, es reinventado y modernizado trayéndonos esta versión juvenil de alguien que le lleva un paso adelante en la vanguardia tecnológica a Bond.

El filme no escatima en mostrarnos quien es Bond realmente, lo desnuda y lo exhibe, dándonos pie a su origen, logrando reposicionar la franquicia para seguir siendo rentable, algo que habia perdido con el paso de los años, y permitir que siga Bond por otros 50 años más en la pantalla grande.

Clasificación: Si se ve pensando en la continuidad de lo que se había dejado pendiente con anterioridad, saldrá con pensamientos encontrados y queriendo encontrar lógica donde tal vez no existe, mejor disfrútese y véase como un redescubrimiento del personaje, como una reconciliación con una vieja novia en la cual se deja atrás la historia pasada y se comienza un nuevo camino. Una película para todos entusiastas seguidores del Agente del Martini agitado, pero no revuelto.

Saludos secretos.

H.