Renoir: Pinceladas de impresionismo al celuloide

R-H

Dirección: Gilles Bourdos

Reparto: Michel Bouquet, Christa Theret, Vincent Rottiers, Thomas Doret, Romane Bohringer

Abarcar la vida de un artista o personaje histórico, sea cual fuere, siempre es un trabajo épico para cualquier cineasta y querer abarcarlo todo en pantalla es prácticamente imposible. El director Gilles Bourdos supo tomar lo necesario sin tropezar en el intento para narrar los últimos años del famoso pintor francés Pierre-Auguste Renoir.

La cinta es más una anécdota y pretexto alrededor de la vida del pintor, que el centrarnos en la vida del artista mismo, lo cual hace una propuesta inteligente, entretenida y de invitación para quienes quieran saber un poco de Renoir.

La historia se centra en Andree Heuschling quien fue la última modelo que utilizó el impresionista, en la casa de campo del pintor ella conoce a Jean Renoir, hijo de Auguste y quien se encuentra de paso en la casa de su padre mientras se recupera de una lesión, ya que él estuvo al frente en la Primera Guerra Mundial que todavía se encuentra en curso. Los jóvenes se pierden en un tórrido romance lleno de duda, intriga e incertidumbre.

El departamento de fotografía es clave en la cinta, ya que la campiña francesa donde se desarrolla la trama es indescriptible en colores y sumamente majestuosa para lograr la atmósfera en la que se dejaba inspirar el artista francés.

El reparto destaca por la sobriedad y realismo en sus actuaciones, principalmente el papel que realiza Michel Bouquet quien interpreta a Renoir, y nos sensibiliza con el trazo y esbozo del pintor francés cuando se atreve a crear a cuadro.

La película es sencilla y de un presupuesto pequeño -apenas 6 millones de dólares-, fuera de querer pretender o insinuar el contar toda la vida del artista, es más una invitación para explorar más acerca de esta familia que dejó un legado de más artistas en el medio cinematográfico y actoral.

Clasificación: Como una anécdota es placentera a la vista, visualmente es encantadora y sin duda saldremos con ganas de asistir a una galería plástica aunque sea para llenar el pequeño huequito del artista que llevamos dentro.

Saludos pintorescos.

H.