Pacific Rim: Los orígenes del mito

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Desde que se anunciara que la más reciente producción del cineasta mexicano Guillermo Del Toro sería una historia sobre robots gigantes luchando contra monstruos, las especulaciones respecto a la trama de la cinta no se hicieron esperar, pues tal temática era una obvia referencia que no podía escapar a ser relacionada a dos grandes subgéneros clásicos de la ciencia ficción, curiosamente, ambos de origen nipón: los Kaiju (monstruos gigantes) y los Mechas (enormes robots pilotados por humanos).

“Pacific Rim” pronto se volvió el centro de una controversia entre los aficionados a la ciencia ficción, debido a que se consideraba que la trama de la cinta era demasiado parecida a una de las series animadas clásicas de los años 90s: “Neon Genesis Evangelion”. En ambos casos, monstruos gigantes aparecen con el fin de destruir a la humanidad, y en ambos casos, robots gigantes son empleados para combatirlos. La similitud es mayor cuando se toma en cuenta que en ambos casos, los pilotos deben sincronizar sus mentes con el robot que pilotean (y por ende, sienten lo que les ocurra).

Otra razón para este rumor de plagio, fue el hecho de que desde que la serie animada “Neon Genesis Evangelion” terminó, el deseo de realizar una adaptación cinematográfica ha estado presente entre sus fans, y los mismos realizadores de la serie han intentado en diversas ocasiones el hacerlo (Recientemente realizaron un remake de la serie para llevar “Evangelion” a una nueva generación de fans). Sin embargo, la realidad al respecto es que más que ser un caso de plagio, lo que existe entre “Neon Genesis Evangelion” y “Pacific Rim” es simplemente que ambas se nutren de las mismas fuentes.

El guión original de “Pacific Rim”, escrito por Travis Beacham, se originó cuando el guionista imaginó una batalla de gigantes a la orilla de la playa. Sin embargo, este guión se basaba principalmente en la idea de la culpa y la sobrevivencia, pues el drama principal trataba de un piloto que perdía a su compañero. Cuando Del Toro entró al proyecto (tras no poder levantar su adaptación de “At the Mountains of Madness”), es cuando comienza a tomar más importancia ese rasgo que han predominado en el cine de Del Toro: la fascinación por los monstruos. Y en este caso, fascinación tanto por los monstruos invasores como por aquellos creados para defendernos.

 

PACIFIC RIMKaiju: Las bestias que vinieron del mar.

La palabra Kaiju significa “bestia extraña” pero es más comúnmente traducida como “monstruo”. Y aunque en teoría un Kaiju puede ser cualquier tipo de bestia extraña, en el cine japonés un “Kaiju-eiga” es generalmente, una película de monstruos gigantes. Este género de cine fantástico surgió en 1954 con el estreno de “Gojira”, o “Godzilla”, clásico del horror y la ciencia ficción donde debutó el gigantesco monstruo del mismo nombre, producto de las pruebas nucleares realizadas en el océano. Godzilla se volvió pronto una figura muy popular en el cine japonés, y al gran monstruo le siguieron otros Kaiju de figuras ominosas y fantásticos poderes.

Del Japón llegaron Rodan, Mothra, Gamera, y muchas creaturas más cuya principal tarea en la cinta era la de destruir la metrópoli (Tokio generalmente) y probar cuan insignificantes somos los seres humanos ante monstruos de ese tamaño. Es ese sentido de fascinación el que Del Toro asegura es la principal inspiración para “Pacific Rim”. En vez de tomar a alguno de los clásicos monstruos japoneses, Del Toro toma sólo aquellos arquetipos de Kaiju para explotar su esencia. La sensación de observar a un titán fuera de control, y ante el cual no somos más que hormigas.

 

PACIFIC RIMMechas: Semidioses hechos por el hombre.

La contraparte de los monstruos de “Pacific Rim” son los Jaeggers, aquellos robots gigantes que se crean para defender a la humanidad. Como se mencionó anteriormente, es respecto a los Jaeggers donde se cimentan las acusaciones de plagio. Sin embargo, cabe señalar que “Neon Genesis Evangelion” no fue ni por asomo la primera historia sobre robots gigantes que defienden a la humanidad. En principio, el primer Mecha de la historia es “Tetsujin 28-Go”, mejor conocido en México como “Iron Man 28”, y que surge como manga (comic japonés) en 1956 y como serie animada hasta 1963.

A pesar de ser el primer robot gigante que defendía a la humanidad, “Iron Man 28” carecía de la que se ha vuelto la principal característica en la ficción Mecha: no era un robot pilotado. El primer Mecha pilotado surge hasta 1972, y es quizás el robot gigante más conocido en México: “Mazinger Z” de Go Nagai. Popularizado en todo el mundo por la excelente serie animada del mismo nombre, Mazinger revolucionó el concepto del Mecha al meter a su piloto, el joven Koji Kabuto en la cabeza del gigante, poniéndolo en el mismo peligro que el robot al enfrentar a monstruos gigantes creados por genios malignos con miras a conquistar el mundo.

Los Mechas pronto se volvieron un subgénero extremadamente popular dentro del comic japonés (y la animación por supuesto), e innumerables clásicos del género han conquistado fanáticos a lo largo de los años. “Neon Genesis Evangelion”, continua la tradición del Mecha, agregando por supuesto, sus muy particulares originalidades que la sitúan como un irrefutable clásico. Sin embargo, aunque ciertamente las similitudes entre “Pacific Rim” y “Evangelion” existen, es justo mencionar que las tiene con gran cantidad de historias de Mechas. La razón de esto es que más que, como en los Kaijus, más que tomar un solo referente, Del Toro hace de “Pacific Rim” una suerte de homenaje a lo que simboliza el género Mecha, que en general habla de un mito moderno casi proteico:  la creación de titanes para defendernos del mal.

At_the_mountains_of_madnessUn dulce olor a Lovecraft

Finalmente, hay una fuente que nutre a “Pacific Rim” y que tiene menos que ver con Japón y más con la literatura que Del Toro ha bebido desde joven: H.P. Lovecraft. El origen de los monstruos de “Pacific Rim”, lejos de la raíz bíblica que da pie “Neon Genesis Evangelion”, se acerca más a los antiguos dioses primigenios que pululan el mundo de H.P. Lovecraft y sus mitos de Cthulhu. Como aquellos monstruos ancestrales de formas acuosas y animales, las bestias de “Pacific Rim” provienen de una dimensión alterna, y no vienen con muy buenas intenciones.

Este parecido no es ni remotamente producto del azar, pues hay que recordar que “Pacific Rim” es un proyecto que sirvió a Del Toro como desahogo tras el fracaso de su adaptación de “At the Mountain of Madness”, novela de H.P. Lovecraft que Del Toro ha tratado de llevar al cine en repetidas ocasiones, aún sin éxito. En conclusión, en “Pacific Rim” no encontraremos el plagio vil a “Neon Genesis Evangelion” que muchos fanáticos de la serie auguraban, sino un homenaje al cine Kaiju y la animación de Mechas al más puro estilo Del Toro. Esperemos que la cinta permita al mexicano emprender de nuevo su lucha por conquistar las montañas de la locura.

J Luis Rivera