Hysteria

Desde la época victoriana viene esta entretenida comedia romántica que se estrenó recientemente en las salas de cine de nuestra ciudad.

En esencia estamos ante la historia de un dispositivo revolucionario y un tanto controversial tanto en aquella época como en la actual.

Se trata del descubrimiento realizado por el doctor Mortimer Granville, quien históricamente sí existió y en este filme es interpretado por Hugh Dancy.

El tema en el que gira y se centra esta trama podrá parecer en inicio que es sólo la sexualidad y especialmente la femenina; sin embargo, si prestamos atención a la sutilezas de la trama podemos encontrar a este notable personaje Charlotte Dalrymple (interpretado magistralmente por Maggie Gyllenhaal) quien no sólo pugna por la libertad en la mujer sino por el respeto a lo femenino y a una mejora en general de la sociedad inglesa.

La superficie de esta película es en esencia una comedia romántica con todos sus elementos: el galán, la hermana buena y modosita, la hermana rebelde y el conflicto de ésta última con el padre… pero como dije, esta película es más que una típica comedia romántica.

El hecho de ubicarnos en una de las épocas donde se gesta la revolución del pensamiento y de la tecnología (siglo XIX) se presta para darnos este rico contenido, por ejemplo observar los pininos de los aparatos de tecnología que implicaron grandes cambios a nuestro mundo como el teléfono, la luz incandescente, etc.

En cuanto a la revolución del pensamiento, vemos la poca apertura que existe en un inicio sobre la sexualidad femenina y su derecho al goce, y no sólo en este aislado hecho, por ejemplo, en los intentos de Granville por sustentar una medicina más similar a la moderna, se topa con las resistencias de los doctores de la época.

En conclusión es una película muy interesante, tanto para ir a reír un buen rato y estresarnos con la relación de Granville y las hermanas Dalrymple hasta el punto de decir “¡ya bésense!” pero principalmente para reflexionar sobre lo femenino y el miedo al cambio.

Recomendación: quédese hasta el mero final de los créditos para más diversión.

E. Torres