Furia de titanes 2: La versión sacrílega de los dioses.

Dirección: Jonathan Liebesman

Reparto: Sam Worthington, Liam Neeson, Ralph Fiennes, Édgar Ramírez, Toby Kebbell, Rosamund Pike, Bill Nighy

Actualmente la ignorancia y la ingenuidad son un estandarte que lamentablemente portan las nuevas generaciones, la culpa no recae en ellos, sino en quienes se encargan de educarlas, la responsabilidad social de orientar, ayudar o ilustrar a quienes carecen de la información es de todos, y los medios audiovisuales juegan una tarea importante ya que es una brecha masiva que empapa a miles de personas por sesión. El claro ejemplo de lo que pudo haber sido una historia épicamente bien hecha, nos ha desvanecido toda esperanza y nos ha entregado el bodrio llamado ‘Furia de titanes 2’.

Si nos remontamos al primer filme realizado en 1981, nos parecerán absurdos su efectos, ¿Quién no se acuerda de ese enternecedor buhito metálico volador? ¿O de el Kraken animado cuadro por cuadro? Mejor aún, las secuencias de batalla entre Perseo y Medusa. En fin, los detalles que ahora se pueden hacer por computadora, antes se hacían con lo más básico y rudimentario, se hacía el máximo esfuerzo por lograr algo de calidad; lo que importaba en ese filme, no era lo chafa de cómo se veían sus efectos, su historia al menos era un poco más creíble y ajustada a las leyendas griegas. El haber sacado secuela del remake del 2010 se pudo haber justificado con una historia digna del Olimpo… pero no, Hollywood nos entregó una monserga que haría revolcar a los mismos griegos en sus tumbas.

La pena máxima es que actores de la talla de Liam Neeson y Ralph Fiennes se presten a regresar a los roles de Zeus y Hades respectivamente, y se dejen filmar con tan aberrante cuestión de lógica en la narrativa. Supongo que los señores de algo tienen que comer, pero insisto, la historia en esta ocasión es desmembrada y no se justifica el fanfic producido por Warner Bros. Un Édgar Ramírez totalmente desaprovechado y carente de un papel honroso, y Sam Worthington… pues ni hablar.

El único aporte decente son las secuencias de acción y su postproducción en efectos especiales con un 3D que asombra, pero… ¿De qué nos sirve cenar con la dama más bella del mundo, si carece de tema de conversación? La música no cuenta con un tema de héroe o algo que nos deje para recordar. La fotografía cansa en veces por el descontrol del Handheld, haciendo sucias o caóticas las tomas, se entiende la intención de meternos en la acción del personaje, pero en ocasiones se abusa.

No es ninguna sorpresa saber o decir, que si esta ya es la secuela, el filme se ha convertido en franquicia y seguramente podremos esperar una tercera parte, lo cual la verdad, ya muchos estaremos cansados para ese entonces de seguir viendo, como es que se inventan historias apócrifas de los dioses griegos… Esto me hizo imaginar en contexto actual, ¿Se imaginan 400 años después de nuestra era, alguien haciendo un filme de Juan Diego como Héroe y luchando a capa y espada contra Quetzalcoatl, con el manto de la virgen como escudo y Dios como su cómplice?

Clasificación: Si no le importa pagar el costo del boleto, plus palomitas y refresco (Porque seguramente es de los que se compra toda la dotación para ver su película de temporada) y solo quiere divertirse un rato, adelante. Pero si al menos tiene noción del contexto histórico, o le agradan las leyendas míticas de los griegos, olvídese de este filme y mejor, rente o vea la versión original de los 80’s.

Saludos furiosos.

 

H.