Zoolander 2, sátira del “show business”

Hay pocas películas de comedia que de veras me dan risa. Una de ellas es Zoolander, una sátira sobre celebridades y el mundo del modelaje que tuvo su estreno hace 15 años.

Creo que muchos la hemos visto porque es de las que repiten a cada rato en televisión y al menos yo, nunca imaginé que por estos tiempos vería una segunda parte de la historia, dirigida y protagonizada nuevamente por Ben Stiller.

En el 2001 conocimos a Derek Zoolander (Ben Stiller) y Hansel (Owen Wilson), dos de los modelos masculinos más cotizados de todos los tiempos, que se enfrentaban al malvado diseñador Mugatu (Will Ferrell). La segunda entrega plantea un conflicto diferente con los mismos personajes principales y algunos otros que se suman al reparto.

Zoolander tuvo éxito por varias razones: la exageración con la que se representaba a la industria de la moda y las situaciones ridículas por las que atravesaban los personajes, además de que contó con la participación de un montón de famosos que estaban dispuestos a burlarse de sí mismos y del fanatismo que los rodea. Algunas personalidades de la primera entrega fueron Paris Hilton, Winona Ryder, Billy Zane, Lenny Kravitz, Natalie Portman y hasta el mismísimo David Bowie. La lista es bastante larga.

Bueno, pasando a la secuela que se estrena este fin de semana, vamos a empezar por los aspectos positivos: Los cameos son aún más e incluyen a todo tipo de celebridades: cantantes, actores, actrices, modelos y los nombres más importantes del diseño a nivel mundial. No me gustaría dar spoilers de esto, pero creo que es uno de los puntos fuertes de la película y una buena razón para verla.

La química entre Stiller y Wilson sigue siendo tan buena cómo en la primera parte, pero los momentos en los que aparece Will Ferrell son los más divertidos. A la venganza de Mugatu se suma la malvada Alexanya Atoz (Kristen Wiig), una especie de pareja del villano. Este dúo es buenísimo y quizá un poco desaprovechado, pues cuentan con pocas escenas juntos.

Haciendo mención de los nuevos personajes, me decepcionó un poco ver que Benedict Cumberbatch tiene una aparición de unos 5 minutos en pantalla. En su momento se le hizo mucha publicidad a su participación y esperaba que fuera uno de los personajes fuertes de la historia. De Penélope Cruz hay poco que decir: gran actriz que en esta ocasión tiene la única función de ser el atractivo visual del filme.

Zoolander 2 es entretenida y puede ser buena, pero parece abusar demasiado del factor nostalgia. El problema es que se recurrió mucho a reconstruir lo que estuvo bien logrado anteriormente y no hay muchas novedades, aparte de incluir las famosas selfies y las redes sociales que son tan importantes entre los famosos actualmente.

Recomendable para los fanáticos de la historia y del humor de Ben Stiller, pero con la advertencia de que la exageración que se maneja es mucho mayor que antes, aunque es cierto que la ridiculez real del show business también ha aumentado en los últimos años.

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