Yves Saint Laurent: La fragilidad de ser un genio.

YSL-H

Nunca nadie nos cuenta lo que se tiene que vivir para llegar a la fama, para alcanzar ese éxito insaciable y el reconocimiento mediático a un nivel global.

Nunca nadie nos había narrado el ‘behind the scenes’ de la carrera de uno de los genios más trascendentales en la industria de la moda, Yves Henri Donat Matthieu Saint Laurent, mejor conocido por su logotipo, un monograma con las iniciales YSL.

El film dirigido por Jalil Lespert desmenuza y analiza una década crucial de la vida del ‘couturier’ francés, dejando ver filamentos emocionales, sociales y personales que marcaron su camino.

Iniciando con una escena frágil, donde la atmósfera nos adentra en esa emotividad casi prematura, el joven Yves se encuentra bocetando en la atmósfera familiar de su casa, rodeado de su madre, influencia e inspiración clave en sus diseños, lo resguarda del exterior casi como preparándolo para salir al éxito.

La narrativa visual transcurre con escenas oscuras, tonalidades mate, colores sólidos que reflejan lo clásico de la época. El brillo de la película guiado por las emociones del personaje nos adentran en cuestionamientos sobre su timidez enfermiza en combinación con esa fragilidad compleja que desembocan en su pasión adictiva al trabajo, al crear sin límites y volver el diseño la prioridad de su vida.

A veces las historias no pueden ser contadas sin el cerebro detrás del artista, aquel hombre que complementa la vocación creativa del otro, quien busca fomentar el arte y construir el imperio artístico para nutrir las necesidades del creador. En este caso, el papel se lo lleva Pierre Bergé, un hombre que no solo se convierte en el socio de Saint-Laurent, sino también en el gran amor de su vida.

Escenas rodeadas de mucha tensión desde el atelier del modisto hasta su recámara, delatan la insaciable rutina del diseñador, lo demandante que se convierte una pasión que se desvanece con tormentos de dudas y juicios personales, batallas internas que jamás terminan.

El glamour de la narración es un viaje de finos ritmos gramáticos que ayudan a comprender la introspectiva vida del hombre que vistió por primera vez a la mujer de esmoquin, YSL era un héroe sin aún saberlo.

Las compañías siempre serán influencia crucial en la trayectoria de un artista, en esta ocasión vemos como un amor devoto entre musa (Victoire Doutreleau) y modisto se desmorona por pasiones carnales. Curiosamente sucede como en el caso de “Factory Girl” (2006), donde de igual manera se crea una distanciamiento entre Edie Sedgwick y Andy Warhol, puntualizado una nueva ola de inspiraciones y referencias sociales que se refleja en el proceso creativo de cada uno. En ocasiones hay quien no logra liberarse de ese demonio de lo que alguna vez fue un vínculo casi de hermandad y por otro lado se busca un reemplazo para saciar el vacío; YSL lo encuentra con la joven Betty Catroux a quien describe como su encarnación femenina.

Durante la última fase de la película nos bombardean diálogos casi épicos, profundas frases que estigmatizan la homosexualidad del diseñador, la carencia de pudor que deambula como fantasma y desemboca en caóticas secuencias rodeadas de vicios y compañías que desviaron toda esa pureza que alguna vez brillaba en el joven genio lo martirizan llevándolo a una muerte depresiva incurable.

Por ser una película de tipo biográfico, donde no existe la posibilidad de una trama desconocida, nos encontramos con una riqueza de ‘quotes’ tan claves que describen el marco contextual de cada situación.

Líneas que fungen como lazos que anudan emociones con el arte nos describen el grado de necesidad del modisto por escapar de sus demonios psicológicos con la anestesia del diseño. Bergé diagnostica que la felicidad de Yves solo existe dos veces al año, tal como sus colecciones.

Cuidado con los tímidos, ellos son los que gobiernan el mundo.”

Pierre Bergé utiliza esta oración para defender la delicada personalidad de Saint-Laurent

Soy un inválido fuera de actividades que no son el trabajo.”

El mismo Yves describe su vida enfatizada en su pasión, el crear.

La muerte debe parecerse a esto, a la falta de inspiración.”

La oscuridad de todo creativo recae en esta frase, la cuestión aquí es el querer ver la luz de nuevo; el modisto lo hizo una y otra vez pues era el motor de su vida.