Birdman: ¿Experimento cinematográfico o el inesperado filme de virtud en el otoño?

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Dirección: Alejandro González Iñárritu

Reparto: Michael Keaton, Emma Stone, Zach Galifianakis, Naomi Watts, Edward Norton, Amy Ryan

La locura, ese hermoso y bello fenómeno incomprendido por las masas, pero que sin embargo es un síntoma de que estamos vivos y en algún menor o mayor grado es parte de nuestras vidas, pero… ¿Acaso ese toque salvaje de carácter puede ser domado?

En Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia, el cineasta Alejandro González Iñarritu explora la faceta de un actor que vive a la sombra de su éxito pasado, Riggan Thomson. Quien dará su mejor esfuerzo por demostrarle al mundo que él puede ser un actor de peso en el escenario de Broadway para limpiar su vieja imagen como superhéroe de una película de antaño.

Este filme es un reto cinematográfico por varios aspectos que empujan al espectador a ver esta cinta como un experimento, pero hay uno en particular ya que su narrativa es una propuesta que pocas veces logra a ser fructífera en pantalla: el plano secuencia.

Emmanuel ‘El chivo’ Lubezki, es la primera vez que une su talento con Iñarritu, y ambos logran una mancuerna intrépida para dar un giro en el cine convencional hollywoodense. La cinta se planeó como un plano secuencia infinito, interconectado de manera que cada situación o escena nos comunicara con la siguiente, este tipo de narrativa ya se ha visto anteriormente en cintas a nivel mundial, desde El arca rusa del 2002 y Tiempo real del mismo año.

Curiosamente ambos dos experimentos se estrenan el mismo año, pero sin nada tener que ver en  común, Tiempo real tiene el record Guinness por ser la primera película filmada en un solo plano secuencia, por otro lado El arca rusa es la primera cinta en alta definición sin comprimir en haber sido realizada en un plano secuencia de 99 minutos.

Iñarritu y el chivo, toman esta fórmula y llegan a un punto medio, en el que se logra una historia de calidad, tomando puntos de edición invisibles para el espectador promedio, logrando esa sensación de plano secuencia sin fin que sorprende hasta el más estudioso en el tema.

La música es un compás que literal funciona para marcar narrativa, estructura y tempo dentro de esta ficción. El score de percusiones –casi en un 90%–  corre a cargo de Antonio Sánchez, dando un toque de teatralidad necesario para el contexto del filme. Su ritmo recordará el preámbulo de un toquin de Jazz, y esto es innegable ya que Sánchez es un baterista que se desprende de esta rama musical.

photo_2_copyEntrando en materia con el reparto, Michael Keaton es sin duda la estrella y el personaje central de la historia, quien se podría decir que se hace parodia a sí mismo, ya que icónicamente la gente lo sigue reconociendo como el hombre murciélago inmortalizado hace más de 20 años por el director Tim Burton.

Lo absurdo es que el actor ha declarado que su personaje en esta ficción no tiene nada que ver con su vida real, que le ha llevado al más grande reto actoral desarrollar el temperamento de su papel Riggan Thomson.

En esta interpretación de Keaton, se nota su temple por lavar y resarcir su carrera para ser tomado como un actor serio, para quienes lo seguimos y respetamos desde hace años, esto nos quedaba claro hace siglos, pero para quienes todavía dudaban de él, esta es la prueba de que 22 años después llega tarde para brillar como estrella pero tal vez nunca sea tarde para nuestro Birdman de la vida real, el querido Michael Keaton.

El resto del reparto es certero, Naomi Watts vuelve después de la incursión de Iñarritu en Hollywood con 21 gramos en el 2003, para dar un personaje frágil y femenino con los tormentos de su profesión: una actriz que desea triunfar en Broadway. Edward Norton en un aferrado papel de actor ególatra e impertinente pero que en el fondo está vacío careciendo de una vida sin propósito fuera del escenario. Emma Stone es la hija de Keaton en pantalla, su rol da peso a la relación de Riggan como padre e hija, ya que esta sigue siendo su conexión y motor con el mundo real, que estará ahí cada que él decida escapar en sus episodios de onirismo en la vida cotidiana.

El humor negro y ácido que se presenta en Birdman es altamente corrosivo, será grato para quienes deseen ver la vida como un chiste, ya que la cinta presenta su argumento como una farsa y crítica al abuso actual de tecnologías, comunicación social exacerbada y dominio de la información a través del fenómeno mediático que viven las nuevas generaciones.

Iñarritu parte al fin de sus cintas con alto contenido depresivo, nostalgia y dolor, por lo que Birdman se sentirá como un filme light, después de haber tenido la ingesta cargada de pesada melancolía, es un refrescante reinicio en su carrera, que lo distancia de su filmografía anterior.

Su divorcio intelectual de Guillermo Arriaga desde Babel (2006) le ha venido bien y que el guión de Birdman haya sido escrito entre sus previos colaboradores de Biutiful (2010) –Armando Bo y Nicolás Giacobone– aunado a Alexander Dinelaris, Jr. le da compensación a esta historia distinta en su carrera como cineasta. Habrá que ver en 2015 la producción que ya se encuentra en filmación The Revenant, protagonizada por Tom Hardy y Leonardo DiCaprio para ver si el realizador mexicano sigue sorprendiendo con vueltas de tuerca en sus filmes.

La película se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Venecia el 27 de agosto y compitió por el León de Oro de dicho festival. También fue la cinta inaugural del Festival de Cine de Morelia, y tendrá su lanzamiento en México el 13 de noviembre. Actualmente se puede llegar a ver como parte de la selección oficial del Festival de Morelia en selectos cines a nivel nacional.

Clasificación: Si viste el tráiler y te quedaste en la intriga, te puedo asegurar que la triada Iñarritu-Lubezki-Keaton cumplen su palabra, tal vez en este momento sea demasiado pronto como para vislumbrar nominaciones, pero si valiese la pena destacar algo, son la actuación de Keaton, la fotografía de Lubezki y la dirección de Iñarritu. Solo el tiempo –y la locura– nos dirá.

Loco no es el que ha perdido la razón, sino el que lo ha perdido todo, todo, menos la razón.” Gilbert Keith Chesterton